lunes, 14 de junio de 2010
Lunes, otra vez
Hoy es un día raro, admitiendo que los lunes son el día en que generalmente me deprimo. No es el más cansado sino el más frustrante para mí desde hace unos meses. Despierto en la nueva semana con un ánimo bastante decaído, sin tener un plan exacto, sin actividad certera, sin un trabajo y sin alguien que me diga que las cosas marchan mejor. Es cierto, mi vida no es un asco, pero tampoco es algo que me emocione…sobre todo en lunes, repito. Se mueven las manecillas y con ellas parece que busco darme alientos de que esta semana pintará mejor y que un trabajo me espera ya para hacerlo mío, para tener otra vez un horario que rija mi agenda. Y sólo espero en verdad que suceda, que no llegue tan rápido el viernes y entonces la euforia del fin de semana me sirva de droga para olvidarme que no me siento bien. Quizá en ese punto este mi error… Aferrarme a que llegue el trabajo puede que sea lo que no lo deje llegar, precisamente así, con la idea firme y la energía estancada. ¿Cómo evito sentirme así?
martes, 4 de mayo de 2010
¡QUIERO ESTALLAR!
Últimamente me ha dado por llorar. Por una parte es mi cobardía ante cosas de la vida, por otra es la desesperación de no hallar mi camino. Otras más es porque no quiero seguir haciendo lo que hasta ahora, y tampoco sé cómo dejar de hacerlo. Me ha dado por llorar sin tener que humedecerme la cara, curiosamente también sin hacer tanto ruido...sólo llorar. Siento impotencia, miedo, coraje, apatía, envidia, vacío, frustración, odio, melancolía, recelo, insatisfacción, pesimismo, desconfianza, depresión...
Y aunque muuuuy en el fondo sé que es buen síntoma -por aquello que Enrique Tierno Galván dijo una vez: "Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad"- me choca sentirme así; me mantiene bastante ausente de mi quéhacer necesario para vivir bien el día a día. Me estoy cansando, y quiero eso: HARTARME. Porque ya quiero estallar...
Me quiero largar de las garras de Ariadna inconstante, indisciplinada, insatisfecha...¡QUIERO ESTALLAR!
sábado, 17 de abril de 2010
Compleja
Me he venido dando cuenta que mientras vamos creciendo más conscientes nos volvemos, quizá involuntariamente pero sucede. Descubrí que me encanta conocer la mente del ser humano, saber qué esconde, a qué le teme, de qué está hecha y cómo carbura. Me doy cuenta de que, entre más sabemos lo compleja que es, más complejos nos volvemos también.¡DIABLOS!
sábado, 10 de abril de 2010
Para avanzar...
Todo salía, si bien no perfecto, en orden y con sencillez. No era monótono, ni tradicional, ni rutinario…sólo era así, seguido y fluyendo. La estabilidad la encontrábamos más a menudo que el resto de las personas…además casi nunca nos topábamos con el caos.
Pero una noche las cosas cambiaron. No estoy del todo segura si para bien, pero trajo consigo cierta cantidad de beneficios que pocas veces me hubiera atrevido a imaginar que así los conseguiríamos. Jamás hubiera apostado que esa era la manera de avanzar, de encontrarse con cosas nuevas y mejores. Pero vaya que hay sorpresas…aún, a mi edad, me queda claro que se aprenden muchas cosas en la vida. Y es que fue precisamente en caos, el ruido, la confrontación y el desacuerdo lo que hizo que esto tomara un giro.
Una especie de pelea se dio cita entre nosotros, gritando, enojándonos, con gestos de pocas ganas de hacer las paces. Esa fue la noche en que todo cambió. Jamás había discutido así con mi hermano, jamás había dejado que mamá se marchara, jamás me había sentido tan aliviada por defender mi postura, jamás había pensado en generar incomodidad, jamás quise enojarme con todos ellos… Pero parece que ya era hora. Porque tal vez sea el coraje lo que falta en ocasiones para lanzarse al ruedo, tomarte entre tus propias manos y escalar cualquier pendiente, usar todo a tu alcance y aventar la mierda que te hace estancar. Duele, apesta, aborreces que sea así, y con todo y eso me queda certeza que fue de lo mejor ocurrido en mi vida para avanzar.
Es cierto, crecer duele, a veces más que otras; te llena de coraje, impotencia y miedo. Terminas por transformar tu coraje, hacerte potente y tener por impulso el miedo. No tienes idea de porqué tuvo qué ser así, maldices y repateas que pasen pendejadas así en la vida. Y al final, cuando el dolor se va callando descubres que todo en la vida trae ya consigo el precio. Pagaste un precio más en ella. Y precisamente fue para que en tu vida no pierdas el tiempo en eso, en pendejadas.
martes, 23 de febrero de 2010
HAGO

No sé ni porqué, pero hoy me dio la gana de mandar a la chingada tanta cursilería en mi vida. Me cansé, incluso me harté de pensar que el amor a la medida si existe, que la gente que sonríe es feliz, que la gente siempre espera dar más de sí y que los sueños, con solo desearlos, se hacen realidad. !Ni madres!
En primer lugar, nadie es perfecto y por ende no hay amor a la medida; sólo gente común, que vive a diario -ya sea en la rutina o en la hiperactividad- y de vez en cuando encuentra a alguien con quien compartir lo que vive. Punto.
La tan halagada sonrisa no siempre es un signo de felicidad, yo misma he estado con la mueca bien puesta cuando estoy muriendo de ganas por correr a esconderme bajo las cobijas para no ver el mundo real. Chale, eso si duele.
Uno es uno, y sólo uno, para uno, con uno...y ni así nos damos más. Sólo apoquinamos para pasar el día, ya mañana Dios dirá. Y pasa así con el dinero, el esfuerzo, la gratitud, entre otras cosas. No sé cómo llamarle, conformiso o tacañería.
Y creo que esto último, la idea de los sueños deseados, es la que más me terminó de fastidiar. Neta que no es pesimismo, mera objetividad y un poquito de enfrentamiento a la vida que no se cansa de sorprendernos. Por eso estoy dejando a un lado la palabra "desearía" y lo cambio por la palabra "hago", porque no existen ni polvos, ni fórmulas, ni un millón de ganas, ni regalos del cielo que lleven a la realidad los sueños. Hay que chingarle para completar lo que queremos...nada será obra mágica. Así que sólo me resta hacer las cosas que me corresponden para conseguir lo que quiero, dejar caer la pinche flojera que me está ahogando y poner los pies más seguido sobre la tierra.
jueves, 31 de diciembre de 2009
DF: publicidad 2009
Despidiendo al 2009 con un raro sabor de boca, no es malo...pero si disgusta un poco saber la mala publicidad que nuestro DF tuvo este año. Empezamos con la Influenza AH1N1, que aunque fue "controlada" tuvo repercusiones catastróficas y vimos desérticas las calles, y todo aquel dinamismo que caracteriza a nuestra ciudad se quedó bajo las cortinas de los negocios, el silencio de las salas de cine y teatro, los libros cerrados de las escuelas y las multiconversaciones de los restaurantes. Para colmo, la naturaleza se empeñó en ponernos en una disyuntiva: primero todos adentro, después todos afuera ¡Un temblor! ¡Qué diablos!
Para hacernos más crítica la situación, damos paso a un usuario del metro que se dignó a autonombrarse: llamado de Dios. Si, claaaaro. Y le vino en gana ponerse a hacer sus escenitas violentas, dentro del vagón repleto de almas, y usar una pistola como medio de expresión. Gracias "amigo" ciudadano, el medio de transporte más usado perdió mucha de la confianza que se le tenía.
Ah, pero los extranjeros quisieron también hacer su presencia en la ciudad. Bienvenido secuestrador de aviones...¿sabes leer? Aquí es México, no EUA. Allá si es típico...¿qué querías hacer: llamar la atención? Lo hiciste, y de paso nos hiciste tener un punto más en contra en el maravilloso Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
Y así se unieron el metrobús y sus accidentes, la incansable -y de hecho ni se le ve final- lucha contra el narcotráfico, la repentina clausura del SME y sus múltiples manifestaciones, ahh...y la linda pero conflictiva colocación del árbol navideño más grande del mundo.
Este año no fue el mejor para el DF, en realidad fue manchadita su reputación. Pero no deja de ser encantador para quienes lo vivimos día a día, ¿qué no? Y bueno, no por nada se ha ganado su nombre: ciudad de la esperanza.
Feliz 2010, y que venga con él mejorías para nuestra vida citadina.
Para hacernos más crítica la situación, damos paso a un usuario del metro que se dignó a autonombrarse: llamado de Dios. Si, claaaaro. Y le vino en gana ponerse a hacer sus escenitas violentas, dentro del vagón repleto de almas, y usar una pistola como medio de expresión. Gracias "amigo" ciudadano, el medio de transporte más usado perdió mucha de la confianza que se le tenía.
Ah, pero los extranjeros quisieron también hacer su presencia en la ciudad. Bienvenido secuestrador de aviones...¿sabes leer? Aquí es México, no EUA. Allá si es típico...¿qué querías hacer: llamar la atención? Lo hiciste, y de paso nos hiciste tener un punto más en contra en el maravilloso Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
Y así se unieron el metrobús y sus accidentes, la incansable -y de hecho ni se le ve final- lucha contra el narcotráfico, la repentina clausura del SME y sus múltiples manifestaciones, ahh...y la linda pero conflictiva colocación del árbol navideño más grande del mundo.
Este año no fue el mejor para el DF, en realidad fue manchadita su reputación. Pero no deja de ser encantador para quienes lo vivimos día a día, ¿qué no? Y bueno, no por nada se ha ganado su nombre: ciudad de la esperanza.
Feliz 2010, y que venga con él mejorías para nuestra vida citadina.
lunes, 5 de octubre de 2009
Vamos de nuevo...
Ya había andado por estos lares, pero no me bastó un espacio así que comencé con otro jeje. Digamos que dejé "al otro" para el recuerdo y melancolía que me da a veces...y decidí conseguirme a un "segundo" para las marañas que se quieran hacer en mi cabeza.
Espero llenar este blog... con una pizca de todo.
Espero llenar este blog... con una pizca de todo.
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